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viernes, 17 de junio de 2011

¿Por qué hace calor en verano?

Es probable que como muchas personas pienses que como la órbita de la Tierra alrededor del Sol no es circular sino elíptica, hay meses en los que ésta está más cerca del Sol (verano) y otros en los que está más lejos (invierno), si esto fuera cierto habría dos veranos y dos inviernos.

Es cierto que la órbita de la Tierra sea elíptica, pero la verdad es que este efecto es despreciable. De hecho, la órbita de la Tierra es casi circular, su excentricidad sólo vale 0,017 (una circunferencia tiene excentricidad 0 y las elipses entre 0 y 1). Entonces... ¿por qué en verano hace calor y en invierno frío?.

La respuesta es porque los rayos del Sol inciden con distinto ángulo. Mientras que en verano los rayos caen más perpendiculares sobre nuestro hemisferio, en invierno caerían más de inclinados. Al incidir más perpendiculares son reflejados y filtrados en menor medida por la atmósfera, calentando mucho más. Y esto, ¿por qué pasa?

Esto se debe a que el eje de giro de la Tierra está inclinado unos 23º sobre el plano que forma la Tierra al girar alrededor del Sol, llamado eclíptica. Por este motivo hay meses en los que los rayos inciden más perpendicularmente sobre el hemisferio Norte y otros sobre el Sur. Debido a esta inclinación en los polos los días y las noches duran 6 meses cada uno!!

Las olas de calor se forman por invasión de masas de aire muy cálido o bien por la permanencia prolongada de una de estas masas en una determinada zona. Su extensión puede ser de centenares o miles de kilómetros cuadrados.

La temporada del año en que hay más riesgo de que se produzcan olas de calor es la comprendida entre junio y agosto. Estas situaciones suelen acabar con la llegada de masas de aire frío y húmedo dando lugar a situaciones de inestabilidad y tormentas.

miércoles, 8 de junio de 2011

Teléfonos Celulares y Contaminación Electromagnética

La contaminación electromagnética, también conocida como electropolución, es la contaminación producida por las radiaciones del espectro electromagnético generadas por equipos electrónicos u otros elementos producto de la actividad humana.

Numerosos organismos como la Organización Mundial de la Salud, la Comisión Europea, la Universidad Complutense de Madrid, la Asociación Española contra el Cáncer, el Ministerio de Sanidad y Consumo de España, o el Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España han emitido informes que descartan daños a la salud debido a las emisiones de radiación electromagnética, incluyendo las de los teléfonos móviles.

Aunque un estudio publicado en 2003 por el TNO (Instituto Holandés de Investigación Tecnológica), afirmaba que las radiaciones de la tecnología UMTS podrían ser peligrosas, otra investigación de la Universidad de Zurich , que utilizó hasta 10 veces la intensidad utilizada por el estudio del TNO, arrojó resultados contrarios. También hay numerosos estudios que investigan la posible asociación entre la presencia de antenas de telefonía celular y diversas enfermedades.

Las normativas en vigor en los diversos países consideran seguro vivir en un edificio con una antena de telefonía y en los que lo rodean, dependiendo del nivel de emisiones de la misma. No se ha podido demostrar con certeza que la exposición por debajo de los niveles de radiación considerados seguros suponga un riesgo para la salud, pero tampoco se dispone de datos que permitan asegurar que no existen efectos a largo plazo. El Informe Steward encargado por el Gobierno del Reino Unido aconseja que los niños no usen el teléfono móvil más que en casos de emergencia. En base a estos posibles riesgos existen organizaciones que reclaman que se cumpla el principio de precaución y se mantegan las emisiones al mínimo.

viernes, 3 de junio de 2011

Mitos sobre la capa de ozono

En 1985, se dio a conocer la existencia de un agujero en la Capa de Ozono y, en 1987, se firmó el Protocolo de Montreal, que busca acabar con la utilización de clorofluorocarbonos en un esfuerzo mundial por detener su adelgazamiento. Desde ese momento hasta la fecha, existen afirmaciones al respecto; descubre cuáles son verdad.

Mito: Hay un agujero en la capa de ozono

Realidad: Lo que conocemos como tal, no es realmente un lugar de la estratósfera donde no exista dicho gas, sino una zona donde ese recubrimiento es muy delgado. En promedio, éste mide 300 Unidades Dobson, que se traducen en 3 mm de espesor, pero en la región de la Antártida alcanza cerca de 100 UD o 1 mm.

Mito: El adelgazamiento en la capa de ozono es la causa del calentamiento global

Realidad: Son dos cosas distintas. Por un lado, el aumento en la temperatura de la Tierra se relaciona con los Gases de Efecto Invernadero, como el CO2, los cuales impiden los reflejos de los rayos del sol que entran al planeta, y al permanecer dentro aumentan su temperatura promedio. Por otro lado, el adelgazamiento de la capa de ozono provoca que penetre radiación UV dañina, que puede ocasionar cáncer en la piel y cambios en el ADN de plantas y animales.

Mito: Tapando el hoyo se acaba el problema

Realidad: Según un estudio de Judith Perlwitz, de la Universidad de Colorado, en colaboración con la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés), una recuperación total del agujero de ozono sobre la Antártida provocaría un aumento en la temperatura de la zona, debido a que ozono absorbe radiación UV que a su vez calienta el aire. Un cambio como este podría modificar los patrones de circulación atmosférica y afectar al resto del mundo.

Mito: Los clorofluorocarbonos liberados por el hombre son los únicos responsables del adelgazamiento en la capa de ozono

Realidad: Si bien es cierto que las partículas de cloro que se liberan mediante sistemas de refrigeración o aerosoles destruyen a las de ozono, también la naturaleza tiene su parte. En 1991, hizo erupción el Monte Pinatubo en las Filipinas, arrojando millones de toneladas de dióxido de azufre a la atmósfera. Esto provocó que el promedio de temperatura de la Tierra descendiera 0.5ºC, ya que dicha sustancia ayuda a esparcir los rayos del sol de vuelta al espacio. Sin embargo, la presencia de dicho gas también puede acabar con grandes cantidades de ozono.