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sábado, 31 de diciembre de 2011

El equidna otro mamífero que pone huevos.


Estos mamíferos, similares en apariencia a los erizos, sólo se encuentran en la isla de Nueva Guinea y en Australia. Además de ser muy difícil de encontrar, su rareza reside en que es uno de los dos mamíferos ovíparos, junto al ornitorrinco (Ornithorhynchus anatinus), que existen en la Tierra.

En la actualidad se reconocen tres géneros, pero sólo dos de ellos tienen especies vivas. Los equidnas deben su nombre a la ninfa mitológica madre de todos los legendarios monstruos de la Grecia Clásica. Tienen el cuerpo cubierto de espinas, lo que unido a la dieta que llevan, mayoritariamente insectívora, y en algunos casos con predilección por las hormigas y termitas (mirmecofagia), les ha valido el nombre de "hormigueros espinosos".

Son animales de cuerpo compacto, y cubierto de un denso pelaje del que sobresalen largas púas empleadas como método de defensa. Normalmente mide entre 35 y 50 centímetros de largo, con una cola de 10 centímetros, y un peso promedio de 4 a 15 libras. Los machos y algunas hembras, poseen espolones tras la articulación de la rodilla, pero a diferencia del Ornitorrinco, este animal no sintetiza ninguna sustancia tóxica, por lo que se desconoce la función real de los mismos.

Es, además, uno de los pocos mamíferos, junto con el delfín, que no presentan un sueño REM.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Las mujeres sí son buenas en matemáticas


Un importante estudio, que analiza datos internacionales recientes sobre el rendimiento escolar en matemáticas, ha puesto en duda algunas suposiciones comunes sobre el género y el rendimiento en matemáticas -en particular, la idea de que las niñas y las mujeres tienen una menor capacidad debido a una diferencia biológica-.

La investigación, llevada a cabo por científicos de la Universidad de Wisconsin, en Estados Unidos, ha sido publicada en 'Notices of the American Mathematical Society'.

"Hemos probado algunas hipótesis propuestas recientemente que tratan de explicar la brecha de género en el rendimiento en matemáticas, y hemos observado que no estaban respaldadas por los datos", afirma Janet Mertz, autora principal del estudio y profesora de Oncología en la Universidad de Wisconsin-Madison. En cambio, los investigadores de Wisconsin vincularon las diferencias en el rendimiento matemático a factores sociales y culturales.

El estudio analizó datos de 86 países, que los autores utilizaron para probar la hipótesis expuesta en 2005 por Lawrence Summers -el entonces presidente de Harvard- como la principal razón para la escasez de mujeres matemáticas. La hipótesis de Summers sostiene que los hombres difieren más de la media en ambos extremos del espectro y que, por tanto, están más representados en el sector de mayor rendimiento. Sin embargo, utilizando datos internacionales, los científicos de Wisconsin observaron que esta mayor variación masculina en el rendimiento en matemáticas no está presente en algunos países, lo que indica que este factor está más relacionado con la cultura que con la biología.

El estudio de Wisconsin también desacreditó la idea propuesta por Steven Levitt de "Freakonomics"; según Levitt la inequidad de género no obstaculiza el rendimiento de las chicas en matemáticas en los países musulmanes, donde las escuelas no son mixtas.Al examinar los datos en detalle, los autores de Wisconsin señalan otros factores, "las niñas del estudio que viven en algunos países de Oriente Medio, como Bahrein y Omán, no tuvieron muy buenas puntuaciones, pero los niños lo hicieron aún peor; estos resultados no se han relacionado con la cultura musulmana o el tipo de educación no-mixta en las aulas", afirma Jonathan Kane, coautor del estudio y profesor de Ciencias Matemáticas y Computación en la Universidad de Wisconsin-Whitewater.

Kane sugiere que los malos resultados de los niños de Bahrein pueden deberse a que muchos asisten a escuelas religiosas cuyos planes de estudio no incluyen las matemáticas. Además, algunas niñas abandonan la escuela, por lo que la muestra analizada no es representativa de toda la población.

"Por estas razones, creemos que es mucho más razonable atribuir las diferencias en el rendimiento en matemáticas a factores sociales específicos de cada país", concluye Kane.